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01 de gener 2010

Las Antípodas

Seguimos hacia el sur por la llamada carretera del desierto. Los volcanes Ngauruhoe y Tongariro nos dan la bienvenida al Parque Nacional Tongariro




Junto con el Ruapehu forman esta zona protegida de volcanes activos y lagos que hoy intentaremos atravesar a pie.
Llegamos tarde a Tongariro, los autobuses que llevan al otro extremo del camino “Tongariro Crossing” ya han salido. Por suerte una pareja de franceses que están de Luna de miel tienen el mismo problema así que dejamos su furgoneta al final del camino y con la nuestra nos dirigimos al inicio. Es un poco tarde pero si no paramos mucho rato para comer podremos terminar el camino en unas 6 horas, antes de que anochezca.



Empezamos a subir y pasamos por al lado del Ngauruhoe un cono perfecto que aún está activo. Cerca de su cráter se puede ver una pequeña fumarola. Se puede subir hasta el cráter pero no tenemos tiempo y además la ascensión parece realmente dura.
La lava solidificada y los ríos de las sucesivas erupciones, la última de ellas muy reciente, le dan a este desierto un aspecto más que inhóspito un poco amenazador.
El fuerte viento y el hecho de no ver nada ni nadie hasta donde alcanza la vista lo hace todavía más impresionante.



Pasamos junto a un cráter activo llamado el cráter rojo. Aunque no se vea lava visto de cerca es espectacular.



Este es el punto más alto de la caminata. Sin tiempo para descansar empezamos a bajar deslizándonos por un pedregal.



Enseguida nos encontramos con los lagos.



El azul cielo intenso destaca muchísimo en medio de este mar marrón de rocas. No es de extrañar que para los Maoris sean sagrados. Seguimos bajando y al mirar atrás vemos perfectamente el cráter rojo y la cima del Ngauruhoe.



Pasamos por al lado de una acumulación de lava solidificada de la última erupción.



Seguimos bajando hacia el valle, donde el paisaje recupera poco a poco su normalidad. Desde aquí se ven algunos de los numerosos lagos de la región.



Atravesamos un pequeño bosque y llegamos al aparcamiento cuando ya empieza a oscurecer. Las nubes empiezan a cubrir los volcanes y nosotros nos vamos a buscar un sitio para dormir antes de que nuestras piernas dejen de funcionar.



Dormimos en una zona de acampada dentro del mismo parque natural y a la mañana siguiente salimos hacia la Waitomo donde nos esperan unas cuevas alucinantes.
De camino seguimos viendo las típicas colinas verdes (rolling hills) ideales para hacer “la croqueta”. Aquí están por todas partes.



Como no podía ser de otra manera aquí ya lo han convertido en un deporte de aventura. Te meten dentro de una bola transparente y te lanzan colina abajo.
Echaremos de menos estos paisajes y es que no nos cansaremos de repetirlo, aquí todo, mires donde mires, todo es bonito.



Lo normal aquí sería extraordinario en cualquier otro lugar del mundo. Por ejemplo esta es una área de descanso cualquiera, en una carretera cualquiera.



Igualitas que las nuestras ¿verdad?



Comemos en el área de descanso y seguimos hacia las cuevas de Waitomo. Hay tres cuevas que pueden visitarse en la región. Nosotros optamos por la “Glow Worm Cave” (cueva del los gusanos luminosos). Esta cueva que sigue un río subterráneo, la descubrieron los Maoris hace siglos y durante años fue un secreto, no estaba permitido entrar en ella ni hablar de ella, era tabú. En 1887 un explorador inglés consiguió convencer al jefe Maori local para explorarla. Así que juntos navegando en una balsa y a la luz de las velas fueron descubriendo las increíbles cuevas y formaciones de esta cueva.



Pero lo verdaderamente alucinante de esta cueva son los glow worms (Arachnocampa luminosa) que cubren los techos de la cueva. ¡Gusiluz existe!
Hemos bajado algunas fotos de Internet ya que en la cueva no está permitido hacer fotos. En realidad éstas no alcanzan a describir ni una milésima parte de las sensaciones que te invaden dentro de la cueva. Después de ver salas con enormes estalactitas y estalagmitas llegas al río. Te subes a un pequeño bote y navegas muy lentamente y en absoluto silencio por el río totalmente a oscuras, escuchando las gotas caer y el agua fluir mansamente. Cuando ya estás flotando en esa sensación de paz, miras hacia el techo de la cueva y ves la vía láctea moviéndose despacio ante tus ojos.




Estos gusanos tejen una cuerda pegajosa que cuelga del techo y encienden su luz para atraer a otros insectos. Cuando estos quedan pegados los gusanos sorben la cuerda como un spaghetti y se comen a su presa.




Normalmente la expresión alucinante es una exageración pero en este caso tal vez se quede corta. La sensación que debieron tener los descubridores de esta cueva al levantar la cabeza debió ser muy parecida a lo que se siente ante una alucinación. Seguro que los primeros a los que les contaron acerca de la cueva les tomaron por locos.



Por desgracia hay que seguir camino así que seguimos atravesando paisajes de los “normales” de camino a la costa Oeste de la isla para luego subir hacia el norte por la costa hasta Auckland y decirle adiós a Nueva Zelanda.




Esta costa está casi deshabitada. Está rodeada de montañas verdes, llena de desembocaduras de ríos y bordeada de infinitas playas desiertas de arena negra.







Pasamos junto a un desvío con un letrero que dice cascada de Vridal Beil. No teníamos previsto verla, ni tan solo figura en nuestra guía. Ya estamos demasiado acostumbrados a ver cascadas y a menudo nos dejan indiferentes o incluso nos decepcionan un poco pero queremos aprovechar hasta el último rincón de lo poquito que nos queda de Nueva Zelanda así que nos acercamos.
Por enésima vez la palabra “normal” nos viene a la cabeza.



Aquí tenéis una cascadita “normal” de Nueva Zelanda.



Después de haber visto docenas de cascadas por sur y centro América, después de Iguazú (las mas caudalosas del mundo) y el Salto del Ángel (la más alta del mundo), no es normal encontrarnos, casi por casualidad, con la cascada más bonita que hayamos visto nunca. Nos quedamos solos y en silencio casi sin poder creer lo que vemos.



Se nos olvidaba que esto son las antípodas, que aquí todo va al revés, que lo normal aquí, es igual de impresionante y precioso que lo más extraordinario de cualquier otra parte del mundo.



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These are our last days in New Zealand and it keeps surprising us in every road, in every corner. We go to the Tongariro National Park and do the long walk through the volcanoes. The landscapes are impressive. You can still see the old lava that fell down from one of the volcanoes. The red one though, has a very impressive crater and that one is still active. A little bit further in our walk we arrive to the blue lagoons. They are 3 little lagoons with an amazing turquoise and warm water.
After 6 hours of trekking we finally arrive to our van and that night we stay in a lovely free campground into the National Park.
Next day we visit an amazing cave. It’s called the Glowworms cave and it’s the most beautiful thing we’ve ever seen. These Glowworms are glued in the roof of the cave and they generate a light to attract the insects. Once the insects get stuck into their glued net they eat them. The result is that when you look up you just see a sky full of stars into the water of a cave, and this is fantastic. We couldn’t take pictures as it wasn’t allowed, but we found some in internet, so at least you can have an idea of what we saw. The experience of being inside that little boat in a river of the cave in an absolutely silence and obscurity and with a roof of stars was extraordinary.
After that we carry on our trip to the west coast and pass by to an amazing waterfall and some other impressive landscapes.
15 days in New Zealand haven’t been enough, that’s for sure. We didn’t even have the time to go to the south island which everyone says is mush more beautiful than the north island, so we guess there’s another trip we must do to New Zealand someday.

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27 de desembre 2009

El cor de l'illa

Ens dirigim cap a l’interior per arribar al cor bategant de l’illa. Intentem trobar una zona d’acampada propera a Rotorua quan, cap a les 11 de la nit, ens tornem a trobar en una situació ja totalment familiar.



Ja és la tercera vegada. Aquest cop és molt tard i sembla que estem ben fotuts fins que un simpàtic jubilat que viatja sol, apareix de la foscor i ens treu amb els seu 4X4.
A veure si pot ser, d’una punyetera vegada l’última.
Rotorua és el al bell mig de l’illa i té molta activitat volcànica i un munt de llacs i boscos. Segons la mitologia del poble Maori (El poble de raça polinèsia que va començar a poblar aquestes illes fa més de 1000 anys) el primer Maori que va arribar a les veïnes muntanyes de Tongariro gairebé mor de fred, però dues deesses del foc van acudir a la seva crida i van viatjar per sota la terra des de el vell mig del Pacífic (des de Hawaiki el lloc mitològic on se situa l’origen d’aquesta cultura) fins a les muntanyes portant el foc amb elles, salvant al seu germà i creant la zona volcànica que avui encara es manté activa.
A Rotorua a més de veure guèisers i fumaroles també coneixem una mica la cultura Maori a Te Puia, un poble-museu dins d’una zona d’activitat volcànica, ple de llacs de fang borbollejant i amb el guèiser més gran de l’illa. El nom d’aquest lloc, un dels primers assentaments maoris és el més llarg del món.



La seva mitologia explica que els primers colonitzadors de l’illa van arribar en una gran canoa anomenada Te Arawa fa uns 700 anys. Sembla que en les seves històries es barreja el mite i el fet històric passant de generació en generació de manera oral. La història narra com Kupe, el cap que va conduir al seu poble en canoa fins a Nova Zelanda, va ser perseguit quant navegava cap a l’illa sud, per un pop gegant, al qual va aconseguir matar. El seu cos mort va quedar al nord de l’illa sud, formant unes penínsules amb forma de tentacles. D’altra banda, sembla ser que els mites fundacionals maoris coincideix en dates i llocs amb els vestigis que s’han trobat a l’illa dels primers assentaments, tot i que hi ha evidències d’anteriors visites de polinesis.



Sembla ser que el seu origen primer es remuntaria a Taiwan, a les costes del sud de China, des d’on es van expandir per les illes al llarg del Pacífic fins a poblar el triangle que formen Nova Zelanda, l’Illa de Pascua i Hawai. Actualment a Nova Zelanda representen el 10% de la població però només un 2% tenen els 4 avis Maoris. La seva llengua està en clara minoria i evident retrocés però s’ensenya a algunes escoles i té certa presència a la ràdio i la televisió.
Els conflictes entre colonitzadors i maoris sembla que han quedat aparcats però encara hi ha ressentiment i algunes disputes jurídiques per terres que els anglesos prometeren deixar als seus amos originaris però que després de trobar-hi or o d’altres recursos valuosos, no van ser retornades mai.
Veiem, més o menys, com vivien els primers pobladors d’aquesta zona. Aquí també ensenyen als Maoris d’avui les tradicions que casi es van perdre fa unes dècades. Els gravats en fusta i la confecció de la roba tradicional s’ensenyen a qualsevol que tingui una mica de sang Maori. Hi ha alguns caps que encara s’oposen a exhibir i ensenyar públicament les seves manifestacions culturals per considerar-ho Tabú.





També veiem un Kiwi, tot i que no el podem fotografiar. És una au nocturna i està en una gàbia fosca on no es poden fer fotos. És molt més gran del que ens imaginàvem, és un dels bitxos més estranys que hem vist. Deu ser impressionant trobar-te’l en un bosc de per aquí. Però en queden molt pocs i és molt difícil veure’ls.
Aquí en teniu una reproducció. O és un dissecat?



Els Maoris van triar aquest lloc perquè els llacs de fang bullent i les fumaroles amagades en aquest bosc eren una defensa natural contra enemics a més d’un lloc sagrat. També utilitzaven aquests llacs per cuinar!



El guèiser entra en erupció cada 20 minuts.



En un dia sense vent pot arribar a fer més de 20 metres d’alçada.




Les gotes de l’aigua del guèiser ens mullen, sort que es refreden de seguida amb l’aire.



Després de Te Puia fem un volt per la ciutat de Rotorua on trobem el palau i els jardins Reials que ens sorprenen moltíssim. No esperàvem trobar un edifici així per aquí.




Anem a fer un volt pels llacs del voltant de Rotorua. Per aquí, fa un segle un volcà va entrar en erupció i va arrasar la zona matant alguns centenar de persones. De pas va destruir les terrasses volcàniques roses que eren unes de les meravelles naturals més importants del món.




Trobem un càmping on dormir a la riba d’un llac amb cignes negres i ànecs com a únics veïns.



L’endemà anem a veure un salt d’aigua. Caminem sols resseguint el riu més clar i blau que hem vist mai.




Fins que arribem al salt d’aigua. Aquest es va originar amb l’erupció de fa un segle. Un dels rius de la zona es va enfonsar a dins la terra i va sortir uns kilòmetres més enllà de dins d’una muntanya partida per la meitat a causa de l’erupció.



Fem un banyet i ens dirigim cap al parc natural de Tongariro, però abans visitem una altre lloc amb activitat volcànica, Orakei Korako.






Aquesta cova es va formar en una erupció volcànica i la seva aigua és lleugerament àcida.




Les bombolles dibuixen cercles a la superfície del fang. El borbolleig pesant i adormit del fang és gairebé hipnòtic.



Aquella nit dormim en un zona d’acampada en un bosc proper. Aprofitem les últimes hores de llum per fer-hi un volt i anem a dormir aviat, demà toca caminar força. Els volcans i els llacs de Tongariro ens esperen.

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We leave the sea side and head the heart of the island, where the volcanic activity is.
That night, in our way to the campground, we get stuck with the van for the third time in one week. That time is worse though, as it is 11pm, we are in a secondary road with no lighting at all and as we were trying to change our direction, the van is just stuck in the middle of the road. After trying hard for more than an hour to get out of there, an old man, pops up and takes us off pulling the van with his 4x4.
So, next morning we arrive to the volcanic land. In that zone were made the first people settlements of the island precisely for the volcanic activity which considered like a sacred place. Those first indigenous, called Maoris are supposed to come from Polynesia but there are some other theories about their origin.
In that part of the trip we visit an old Maori village converted into town-museum where we have the chance to learn about their mythology, their language, their arts & crafts and their style of life. On there, there are also some geysers, which one of them can reach a 20m high in a non windy day, and it splashes every 20 minutes.
After that we also visit another volcanic activity place which is plenty of nice and interesting views. There is also a cave with some water at the bottom which is turquoise, transparent and has also got some kind of acid in it.
We leave these land and head another national park where are going to climb a volcano next morning.

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